En desarrollo · Para restaurantes
Un kiosco en su mostrador
La misma carta que ya vende en línea, en una tablet mirando al cliente. Pide solo, en su idioma, y paga desde su celular o en la ventanilla. El ticket sale en la impresora de siempre.
O mándenos un texto al (641) 484-0993.
Cómo funcionaría
- 1 El cliente elige idioma
Dos botones grandes, español e inglés. Es la primera pantalla, no un ajuste escondido: quien no lee inglés no tiene que adivinar nada.
- 2 Arma su pedido
Su misma carta, con las mismas fotos, tamaños y extras que ya tiene en línea. Un solo sitio donde cambiar un precio, y cambia en todo a la vez.
- 3 Paga como quiera
La pantalla enseña un código QR: lo escanea y paga desde su propio celular. Y si prefiere efectivo, paga en la ventanilla como siempre. Usted no compra ningún lector de tarjetas.
- 4 El ticket sale en su cocina
En la misma impresora que ya usa. Si el cliente eligió pagar en la ventanilla, el ticket sale marcado SIN PAGAR en grande, para que nadie entregue comida sin cobrarla.
- 5 Se le llama por número
El cliente se lleva un número en pantalla y en papel. Nada de gritar nombres ni de adivinar de quién es cada bolsa.
Qué resuelve
- La fila. Mientras usted cobra a uno, otro va pidiendo solo. Es una segunda caja que no cobra sueldo.
- Los pedidos mal tomados. El cliente teclea lo que quiere y lo ve escrito antes de pagar. Un pedido equivocado se paga dos veces: la comida perdida y el cliente enfadado.
- El idioma. La pantalla habla los dos, siempre, sin que nadie tenga que traducir en el mostrador con cola detrás.
- Ofrecer sin cansarse. La pantalla pregunta si quiere bebida una sola vez, al final. No se le olvida y tampoco insiste.
Lo que ya está decidido
- No hay que comprar nada. Usa la tablet y la impresora que ya tiene con nosotros. Si acaso, un soporte para el mostrador.
- Sin propina en el kiosco. Nuestra propina es del repartidor, y en el mostrador no hay reparto. Pedirla por teclear su propio pedido es lo que más molesta a la gente.
- El mostrador sigue atendiendo. El kiosco es una opción más, nunca la única. Hay quien prefiere hablar con una persona, y esa persona tiene que seguir estando.
- Se apaga solo entre clientes. Si alguien se va a medias, la pantalla avisa, cancela y vuelve a empezar limpia para el siguiente.
Cuándo NO le conviene
Un kiosco rinde donde hay cola. Si a su local entra poca gente a pie, la pantalla se queda encendida todo el día sin que nadie la toque, y eso no le sirve de nada. Antes de montarle uno preferimos contar cuánta gente pide en su mostrador durante una semana. Si sale que no, se lo decimos.
Mientras tanto
Lo que sí puede hacer hoy, y no cuesta nada, es poner un cartel con un código QR en su mostrador: el cliente escanea, pide desde su celular y se salta la fila. Es la misma tienda. Si nadie escanea ese cartel, tampoco iba a tocar un kiosco — y se ahorra usted la tablet.